10/11/05-10/12/05
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Statement #1(Mear fuera del tiesto)

Manteniendo una marcada voluntad de aglutinar diversos trabajos bajo hilos conductores afines ( series como "sencillos mecanismos para", "Element" o la más conocida "Corpses boxes") Ruben Santiago presenta en la galería DF la segunda entrega de "Statement", serie que se articula a partir del concepto de "afirmación categórica".

Partiendo de una lectura de la frase "mear fuera del tiesto", el autor aporta una reflexión respecto a la función del creador en un contexto artístico instrumentalizado y pretendidamente aséptico, a la vez que cuestiona el carácter neutro de la red como mero sistema portador de contenidos, generando mediante la colaboración del público internauta un resultado físico, tanto en el campo de lo público (la calle), como en el mismo interior de la institución Arte (el wc del espacio expositivo).

La instalación consta de un depósito cilíndrico de seis metros de longitud realizado en acero inoxidable, instalado en horizontal y fijado al techo de la sala mediante cables de acero.
Este depósito aloja en su interior un total de 121 litros de una mezcla de orina del autor y agua, en proporción de 1-4.

Accediendo a la dirección [http://www.rubensantiago.net], el usuario-espectador podrá activar el funcionamiento de la instalación pulsando un único interruptor virtual.
Al hacerlo, el líquido contenido en el depósito será impulsado hacia dos salidas, una ubicada en la entrada de la galería, y la otra en el cuarto de baño de la misma, empleado tambien como espacio expositivo.
En cada uno de estos puntos, una cámara conectada a la red recoge la salida de líquidos desde un punto de vista en primera persona.
El usuario-espectador recibirá esta imagen en tiempo real.

El publico presente en la galería solo podrá observar el funcionamiento del mecanismo cuando un anónimo e invisible visitante lo active a distancia.




STATEMENT # 1 (2005): O LA CONSTRUCCIÓN DE LA RESPONSABILIDAD SENSIBLE
X. Lois Gutiérrez.

A la luz de prácticas ancestrales, rutinas y acciones, sortilegios y modos, estrategias, convenciones, tramas trascendentales y rituales sutilísimos, los hombres hemos dado pasos hacia nuestra existencia en común.
Las instituciones que han encumbrado este magma de maneras de entendernos y de (con)vivir se han depositado siempre bajo la garantía de su ineluctabilidad. Un cruce entre lo mágico y lo normalizador, entre lo racional y lo puramente pasional, que vuelve arrojadizo el «secreto de su factura» (J.D. García Bacca) y nos advierte de que cualquier principio político debe admitir la posibilidad de sus límites, el cifrado exacto de su condición para nosotros.
He aquí como la singularidad del poder nos ha ido entregando el sentido de su reflexión como ideología racionalizante, incluso a través de sus tautologías. La mismeidad de las aporías de la metafísica y la economía, la legitimación por la diferencia como disciplina de convencionalidad normalizadora o la rentabilidad de la creatividad marginal; crean sistemas de integración donde lo político y lo social se rozan y generan particulares categorías como el capitalismo, el neoliberalismo o la imagen-mercanía: sortilegios de nuestro imaginario que hechizan nuestras acciones hasta engendrar la autonomía política ideal bajo el mero ensimismamiento del consumidor compulsivo, entre otras veleidades. Esta tradición que encumbra su legítimo fundamento en la ilusión de su necesidad (¿cómo vivir sin política?) transcurre por la creencia común de una mayoría que persiste en su desconfianza radical en toda utopía que no tenga créditos de interés. Como afirma E. Weil, “aceptamos el hecho ineluctable del gobierno que gobierna”: nuestra vocación política sólo aspira a acciones cuya máxima sea universalizante, abstracta, superficial. Este es el sentido de la transformación del sujeto moral en ciudadano, así como el origen mismo del Estado: nuestra moralidad política y social no consta más que de su sola intención. Se atiene incluso a su propia prescripción negativa, por que el fin de la civilización, la naturaleza de nuestra cultura y la intención de nuestras acumulaciones (sobre todo económicas) no es otro que el crecimiento indefinido. La elección de la existencia se reduce entonces y sólo entonces a la circunspección de nuestras posibilidades: la definición de los poderes propios en función de los saberes de los objetos y de las reglas específicas, la radicalización de nuestras aporías en tristes fetiches ocasionales que han poblado nuestra historia desde la aristocrática república platónica a la anamorfosis de la democracia neoliberal.

Statement # 1(2005), se atiene, sin embargo, a la inmanencia de la fragilidad de toda esta densidad y subvierte, no con poca ironía, las categorizaciones habituales de la antropología política y las modalidades de esas codificaciones estratégicas que producen los llamados «espacios de resistencia» Hay en esta pieza una voluntad clara por desvelar la argumentación sobre los fines de la dimensión de exterioridad del fundamento social. O dicho de otro modo: hay un cálculo estético y material de nuestra extraña naturaleza colectiva, cierta tentativa de explicación sobre esa feliz (?) coexistencia en equilibrio estable. Esta pieza es una institución en acto de nuestra paradójica condición social y nos obliga a entender, nunca mejor dicho, la política a ras de suelo. Precisamente por ser una desposesión radical de la autoría, una ceremonia de la tolerancia que desborda con creces la percepción de esos límites por los que nos soportamos los unos a los otros. Y es allí, conjurando una dudosa posibilidad misma del Estado, donde Rubén Santiago argucia cierta emboscada que desactiva la reductibilidad de lo político al orden del sentimiento subjetivo, al suministro de tópicos y quejas o a la mera expresión de opiniones o preferencias. La filogenesis de nuestros incómodos residuos, componen para Rubén Santiago al igual que Pareto, el zócalo biológico de nuestra condición política, las tendencias principales de la condición humana. Y en esa inferencia torcida uno verifica como espectador la activación de su propia indignación, se inviste de autoridad. Sin mediaciones. Sin la frialdad de la administración difusa. Sin la violencia metafísica de ley alguna. Statement # 1, no es más que la desneutralización de la fuerza política de la libertad, la constatación doméstica, utilísima y veraz sobre el poder de la creación en la construcción de una responsabilidad civil, pero sensible. Sólo allí, en la retórica de una irónica trivialidad del delito, su distribución hace determinable una territorialidad, un lugar que crece a las afueras de toda prescripción: la ontología-política anisótropa, fractal y escurridiza de todo aquel que gusta de reclamar el «derecho a desdecirse en público» (R. Santiago). Como todos nosotros en la carne de nuestros respectivos escenarios cotidianos, como cualquiera de nosotros en esa cíclica evidencia de comunidad que se esconde en la entretela de nuestras tenues certezas compartidas.



A VISITA
Xosé Manuel Lens

Entramos na galería, quedaba pouco para a hipotética hora de peche, e nada ocorría. A mostra que Rubén Santiago presenta na galería compostelá DF só existe cando...[SIGUE
http://www.culturagalega.org/colaboracion_detalle.php?id=1&offset=8&aid=415]



Statement #1 (exterior)

Statement#1

Depósito de agua-orina

Depósito de agua-orina y sistema informático

Cámara IP (interior)

Cámara IP (interior) y sistema de expulsión

Statement#1

Cámara IP (exterior). Montaje nocturno

Statement#1

Donación de orina

Recipiente de orina

Relleno del tanque