18/06-24/07/2009
inicio   volver    biografia    Obra Disponible   contacto   lista de correo

Medium Frequency

Medium Frequency is part of INFLIGHT´s 2009 International Exchange program which ain to establish a network between Tasmanian and European artist run initiatives.
[http://www.inflightart.com.au]


High Mash-up

Scot Cotterell [http://www.scotcotterell.com] is many things. My attempts at descriptive analogy feel rather predictable and inadequate; I want to describe him as an octopus with tentacles reaching out attempting every way to ‘make’, but an octopus has too few arms to describe him accurately.

I can however, (over)simplify Scot for easy consumption by breaking down his practice into three main headings; a musician, an artist and a curator; and by describing the approach to all he does as being borne of a do-it-yourself aesthetic and fed by a broad cultural acceptance of the ‘readymade’ object.

A natural hacker and skilled circuit-bender, Cotterell’s method is one of assemblage, adaptation and adoption of existing technologies and aesthetics. A champion of the ‘open-source’, even his paintings exist as doodled, modular units, capable of being endlessly rearranged.

Everything he produces is haunted, both by this desire to ‘tinker’ and a tremendous sense of the mortality of things; technologies, ideas and pop cultural objects in particular. Most things it seems, inevitably become obsolete but Cotterells live sound performances using recovered and rewired electronics are a Valhalla for obsolescence.

What Cotterell consistently does is repackage the already familiar for us to re-consume. For an audience he will publicly and ornamentally amass his own collection of defunct electronica (HOARD:chronology 2006), purchase and destroy a pristine Fender copy on camera (Guitar Burn 2007) or conduct a unique social experiment, copying and repeating the graffiti tag of a local vandal throughout a popular Hobart recreation area (Repeater 2008).

His recent installation The Fall, I like to call ‘high mash-up’. It was the embodiment of his modus operandi and the perfect culmination of the previous 5 years practice. A white gravel courtyard punctuated by half-buried, mirrored, disco balls that seem to have plummeted to earth like meteorites; a black monolith, not unlike Kubrick’s famous 2001 genesis-generator containing a small screen that plays a looped performance by a local doom-metal act and in the centre, a contemporary, faux-rococo garden fountain, rendered in a nauseating hot pink and spurting thin, brown streams of Coca-Cola. Like a coded message from a contemporary soothsayer, it gave timely, charismatic and oblique warning of the inevitable price of excess.

The sum of the parts is not something glib.

I could describe him as a delicious smoothie made from an electronics swap-meet thrown in a blender with a teenagers bedroom. Or a beautiful alien gas made up of familiar elements but with a whole new smell and the possibility of appearing as a solid or a liquid as easily as a mist.

But I suspect my analogies, although descriptive and entertaining to invent, are possibly impotent and defunct, because put most simply: this is how we make art now. Cotterell is a contemporary artist, like most of us, unbound by a single means of expression.

Now we communicate with a cluster, not an arrow.

Sally Rees 2009


Sally Rees is an artist and writer based in Hobart, Tasmania. Her own practice embraces collaboration and incorporates performance, new media, installation, photography, collage, drawing and both the written and spoken word. [http://www.sallyrees.com.au]


-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Scot Cotterell es muchas cosas. Mis intentos por realizar una analogía descriptiva parecen poco fiables e inadecuados. Me gustaría describirlo como un pulpo extendiendo sus tentáculos tentando cada manera de "hacer". Pero un pulpo tiene pocos brazos para describirlo con exactitud.

Sin embargo, para una fácil comprensión, puedo simplificar el trabajo de Scot en tres lineas principales: músico, artista y comisario; y describir todo lo que él hace como una existencia sustentada por la estética del hazlo tu mismo y alimentada por una amplia aceptación cultural del readymade.

Un" hacker" natural y un experimentado practicante del"circuit bending", el método de Scot Cotterell es el ensamblaje, adaptación y adopción de tecnologías y estéticas ya existentes. Campeón del codigo abierto, incluso sus pinturas son como garabateadas, unidades modulares capaces de ser reorganizadas en un proceso infinito.

Toda su producción está atormentada por su vocación de chatarrero y un enorme sentimiento de la mortalidad de las cosas, tecnologías , ideas y , particularmente, los objetos propios de la cultura popular. Casi todos estas cosas parecen, inevitablemente, haberse convertido en obsoletas, pero las performances con sonido en directo de Cotterell utlizando dispositivos electrónicos reutilizados y recableados son un Valhalla de la obsolescencia.


Lo que Cotterell coherentemente hace es volver a empaquetar para el reconsumo lo que ya es familiar para nosotros. El amontonar su propia colección de difuntos artilugios electrónicos (HOARD:chronology 2006), comprar y destruir ante la cámara una inmaculada copia de guitarra Fender (Guitar Burn, 2007) o un experimento social copiando y repitiendo la firma de un graffitero local en una popular zona de recreo de Hobart (Repeater, 2008).

Me gusta llamar a "high mash-up" su reciente instalación "The Fall". Fue la encarnación de su modus operandi y la culminación perfecta de la práctica de 5 años anteriores. Un patio de grava blanca puntuado por bolas de discoteca, de espejos, semienterradas, que parecen haber caído a la tierra como meteoritos; un monolito negro que a diferencia del famoso generador de génesis de Kubrik en 2001 contiene una pequeña pantalla que reproduce la actuación de un grupo local de "doom-metal". Y en el centro una fuente de jardín contemporánea, falsamemente rococó, pintada en asqueroso rosa chillón y de la que mana un delgado y marrón chorrito de coca cola. Como un mensaje en código de un adivino contemporáneo nos envía oportunamente la una carismática y oblicua advertencia del inevitable precio del exceso.

La suma de las partes no es labia.

Podría describirlo como un delicioso smoothie resultado de poner en una batidora un mercadillo electrónico y la habitación de un adolescente. O un hermoso y extraño gas compuesto de elementos familiares pero con un olor completamente nuevo y la posibilidad de aparecer en estado sólido o líquido tan facilmente como vapor.


Pero sospecho que mis analogías, aunque descriptivas y divertidas de inventar, son probablemente impotentes y difuntas, pues podría decir simplemente: así es como hacemos el arte ahora. Cotterell es un artista contemporáneo como la mayoría de nosotros, liberado de un único modo de expresión.

Ahora nos comunicamos con un grupo, no con una flecha.

Sally Rees 2009


Sally Rees es artista y escritora residente en Hobart, Tasmania. Su trabajo se desarrolla dentro del ámbito colaborativo utilizando multiples recursos:
performance, nuevos medios, instalación, fotografía, collage, dibujo y la palabra, tanto escrita como hablada.


Guitar burn (2007, video)